La idea artística
Todo tiene alma
El punto de partida e inspiración para Las Cosas Hablan es el arte-desperdicio del artista Henry Heerup, así como su convicción sobre que todo tiene alma, incluso las cosas “muertas” tienen una vida interior, que debe ser respetada.
Esculturas de desperdicios
En sus paseos en bicicleta de su casa en Vanløse, a su estudio en Rødovre, Heerup recogia desperdicios tales como muebles usados, juguetes rotos, partes de bicicleta, y muchas otras cosas que usaba para sus esculturas.
Heerup llamó a sus esculturas “esculturas de basura” y nunca escondió la identidad de los desperdicios que usaba. Por el contrario, usaba la historia y función originales de los objetos como parte de su escultura, posibilitando una fusión de un nuevo significado de lo que había creado en su obra de arte. |
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Desperdicio como un recurso revitalizado
Heerup consideró a los desperdicios como un recurso. En su mirada, cuando algo es desechado su valor original se suspende. Es decir, su historia, su fabricación, incluso su forma y su función anterior. En resumen, cuando tiramos algo a la basura le robamos su historia. Sin embargo, en opinión de Heerup, es posible, a través del arte, dar al desperdicio una nueva identidad, un nuevo conjunto de relaciones y, por tanto, una nueva vida.
Imaginación e ideas nuevas
En Las Cosas Hablan, en este particular proceso artístico – donde las cosas son re-pensadas al pasar de desperdicios a la forma de esculturas – el objetivo es usar el arte o, por lo menos, la imaginación de los niños, para inventar nuevas y sorprendentes maneras de reciclaje. La idea es dar a los niños tanto diversión, como una manera diferente de relacionarse con el debate del cambio climático. Al mismo tiempo, las esculturas de desperdicios aparecerán como expresiones de la diversidad de opiniones de los niños sobre el cambio climático y el reciclaje.